Dra. Alejandra San Martín

san-martin-alejandrapor Florencia Polanco

 

“Siento que en Chile cuesta mucho ganarse un espacio entre los científicos más senior. Eres una estudiante por siempre”

  

Apenas se le presentó la oportunidad de viajar a Atlanta para hacer un postdoctorado, la científica Alejandra San Martín no dudó en embarcarse. Diez años después, su decisión está rindiendo frutos. Hoy encabeza su propio laboratorio en la Emory University, y aunque admite es un proyecto difícil, asevera que no es imposible de levantar con perseverancia y equilibrio.
Para la científica Alejandra San Martín, sus últimos diez años han sido un cúmulo de transiciones, como si fuera una pista atlética con diferentes metas que cruzar. El primer tramo lo enfrentó en 2004, cuando tomó la decisión de dejar su carrera en la Universidad Católica de Chile para viajar a Atlanta a hacer un postdoctorado en la Emory University, en el laboratorio de Kathy Griendling, a quien siempre añoró seguir.

Dos años después, sin embargo, se vio envuelta en una nueva encrucijada. Cuando llegó a Estados Unidos para perfeccionarse en Biología Molecular y Celular, pensó que sería por un período breve y determinado para luego regresar a Chile. Pero su expectativa dio un giro de imprevisto. Su mentora le recomendó presentar un proyecto de transición a los fondos del Instituto de Salud Pública del Estados Unidos (NIH) para encabezar su propio laboratorio, y se lo ganó: 250 mil dólares al año, que le permitieron terminar sus estudios postdoctorales y emprender un nuevo desafío.

Pero su andar no terminaba ahí. La segunda fase de dicho proyecto, ya en 2009, implicaba independizarse completamente. Para eso, debía conseguir una casa de estudios que la reclutara, pero también que la sedujera. Así, primero se entrevistó en Northwestern University en Chicago y luego en The University of Iowa, pero finalmente decidió quedarse en su mismo departamento.

“Algunos creen que es bueno moverse, pero en mi caso fue por la relación que tenía con mi mentora, donde estaba colaborando mucho, y sentí que iba a sufrir mucho mi parte científica si me iba en ese momento”, comenta San Martín, casi cinco años después.

Hoy, asegura, no se arrepiente del camino que eligió. Poco a poco su proyecto rinde frutos, el cual está enfocado en entender la fisiología de las células de la musculatura lisa vascular, en el contexto de sus funciones normales y patológicas. “En particular, estamos interesados en comprender la participación de especies reactivas de oxígeno generadas por la familia de NADPH oxidasas, llamadas Nox, en la regulación del citoesqueleto y la expresión génica”, explica la científica. Sin embargo, a pesar de sus logros, admite que llegar a donde está no le ha sido nada fácil, y que aún le queda un largo camino por recorrer.

 

Pese a estar recién comenzando, ¿siente que ha logrado alcanzar cierta estabilidad?

No me siento estable, para nada. En este país la ciencia no siempre es algo seguro. Hasta los más senior sienten estrés por no tener suficientes fondos. Muchas veces hay que achicar los laboratorios, o incluso cerrarlos. Hay que mantenerse en un nivel de competencia muy alto todo el tiempo. Y en mi situación más aún, porque me van a evaluar. Son ocho años en los que tengo que demostrar excelencia, que es bastante duro, porque si no te va bien te tienes que ir.

 

¿Y qué tipo de habilidades son necesarias para salir adelante, y no llegar al extremo de que te cierren el laboratorio

Hay que tener mucho temple, fortaleza espiritual y emocional. Sobre todo porque durante el postdoctorado pasas por un período donde el tiempo es un factor súper importante y limitado. De hecho, si te demoras mucho empiezas a quedar fuera de proyectos grandes a los que se puede postular. Por eso es súper importante ir cumpliendo correctamente cada etapa, lo que se evalúa muy bien al pasar a la siguiente.

 

Al sacar en limpio esa experiencia, ¿cuáles serían las claves para lograr levantar un laboratorio?

Ganar fondos ayuda mucho, porque adquieres garantías. Lo mismo pasa con las publicaciones. Lo ideal es demostrar que en cada etapa hiciste lo que tenías que hacer. Pero es muy estresante, porque las cosas en un laboratorio son más lentas de lo que uno espera, o no funcionan. Hay que tener sabiduría para determinar hasta cuándo seguir con un proyecto que no está resultado. Pero también al revés. Por eso, lo mejor es tener más de uno.

 

Se escucha bastante que para alcanzar el éxito en ciencia, muchas veces hay que posponer la vida personal, ¿qué tan cierto es?

Es importante trabajar harto, aunque no hay una receta para eso. A veces, conoces a personas súper exitosas que trabajan dieciocho horas diarias, que según yo no es lo óptimo. Pero también es cierto que les va mejor que a otras, porque al hacer doble jornada es como si tuvieran dos carreras. Jamás le diría a un postdoct que viniera un fin de semana, por ejemplo, pero podría asegurar que si no lo hace no le irá bien. Es una etapa tan importante como la vida personal, que requiere atención, pero hay que pensar que es una transición.

 

Si su carrera iba bien encaminada en Chile, ¿por qué decidió hacer el postdoctorado en Estados Unidos?

Sentía que para seguir una carrera académica allá (en Chile) era necesario hacer un postdoctorado en el extranjero. Pero no me fui pensando que me quedaría afuera. Cuando uno sale del país, además, experimentas cambios irreversibles: desde tu manera de pensar, hasta la forma en que interactúas con otros. Siento una libertad real, pero también que no pertenezco a ninguna parte. También adquieres una mirada más crítica de tu entorno, y eso te cambia. No estoy segura de poder volver a trabajar allá, aunque tampoco me cierro a esa posibilidad.

 

¿Y qué diferencias ha detectado entre ambos países ya establecida en Atlanta?

Acá hay un concepto de orden mayor, y las cosas resultan más velozmente. Otra postdoct me contaba que cuando pides un anticuerpo en Chile, se pueden demorar hasta dos meses, y acá lo tienes al día siguiente. Lo otro, es que siento que en Chile cuesta mucho ganarse un espacio entre los científicos más senior. Eres una estudiante por siempre. En cambio acá, gente muy importante te va a tratar como un igual. Eso no solo es más cómodo, sino que te da la oportunidad de plantear tus ideas de una forma más segura.

 

¿Cree que Chile podría alcanzar ese nivel de desarrollo en materia científica?

La cantidad de dinero que se está invirtiendo en Chile en ciencia es algo fantástico, pero todavía hace falta infraestructura, equipamiento y amplificar los lugares donde puedan trabajar más científicos. Si no se invierte en eso, no habrá oportunidad para desarrollarse exponencialmente en ciencia. Por eso, creo que antes de empezar a reclutar personas para que vuelvan a trabajar a Chile, es importante contar con espacios donde se puedan desenvolver.

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