Entrevista Especial a Franco Arias, dueño de Kyrios-Soter Scientific, patrocinadores de Nexos 2013 y 2014

por Macarena Rojas-Abalos

 

“Hacer ciencia en América Latina es más que un desafío”

 

Lo suyo es el tráfico intracelular. Es así, como empecinado en desentrañar las bases del reconocimiento de señales de destinación en el tráfico de proteínas, comenzó un viaje desde la Universidad Austral, en Valdivia, que terminó en el NIH (National Institutes of Health), Estados Unidos.


Me acuerdo que armamos una planilla en Excel donde anotábamos los distintos lugares con sus pro y contras, es así como terminamos decidiendo ir a EE.UU.

 

¿Por qué decides volver a Chile si ya tenías una posición como investigador en una de las instituciones más prestigiosas del mundo, como lo es el NIH?

Hay cosas que se fueron sumando, particularmente con mi señora no compartimos muchas de las visiones de país que tiene EE.UU., por lo mismo no queríamos que nuestras hijas se educaran recibiendo ese input.

Además, yo tuve una sensación de vacío profesional al no explotar mi vocación como docente. Con mi señora teníamos esa necesidad de ser un aporte en nuestro país, y a pesar de que eso no es muy racional y puede parecer extraño, fue un punto muy importante en nuestra decisión. Y aunque cualquiera puede pensar que fue un suicidio profesional, ya que estábamos en la institución que tiene más financiamiento en el mundo para hacer investigación, estamos felices de la decisión. Hay una visión de que en Chile no hay investigación de excelencia, y eso es un error

 

¿Qué dificultades encontraste en el retorno?

Cuando uno toma la decisión de volver no es de un día para otro. Nosotros planificamos el regreso con al menos tres años, es importante tener claro cómo se quiere volver, sino se transforma realmente en un suicidio profesional. Y por una razón muy sencilla, el país no está preparado para recibir tantos investigadores, entonces la decisión de volver incluyó la preparación de una línea de investigación, reactivos y equipos, de esta forma al volver a Chile pudimos equipar nuestro laboratorio.

Lamentablemente en Chile no hay una institucionalidad que vele y mantenga una estructura de investigación mínima año a año, entonces con menor razón tiene una estructura para recibir a la gente que quiere volver. Nosotros hicimos caso omiso a eso y para volver hicimos una apuesta con mi mujer: Cada uno tenía que postular a un proyecto Fondecyt, y si uno de los dos se lo ganaba nos veníamos a Chile.

Tuvimos la suerte que cada uno obtuvo el Fondecyt así que pudimos aterrizar con un colchón un poco más suave, veníamos a 200% por hora y se requiere un colchón que no permita que te estrelles contra la pared. Si de verdad tienes la decisión de volver tienes que prepararte.

¿Cómo ves que ha cambiado el escenario científico respecto a cuándo te fuiste en 2003?

Yo creo que si alguien quiere volver a Chile este es el mejor momento, y es simplemente por un asunto empírico: Hay más recursos. En la época que yo me fui era más difícil hacer investigación, habían muy pocos fondos y eran muy limitados, por lo que era muy difícil avanzar, establecerse y ser competitivo. Cuando volvimos los fondos se habían triplicado, y el que se quiera venir hoy se va a encontrar con un país muy diferente al que dejó.

 

¿Cuáles son las principales diferencias de hacer ciencia en Chile comparado con EE.UU.? 

La única diferencia son los recursos, no el capital humano. E incluso podría ir un poquito más allá y ser un poquito arrogante en el sentido de que la formación de quienes estudian en países con menor situación económica es muchísimo mejor. Nosotros estamos mejor preparados que los americanos, como no tenemos los recursos tenemos más ingenio para resolver problemas.

Por eso me parece que estamos en el momento de inyectar más recursos a la actividad científica. Sin embargo, eso requiere de una institucionalidad que planifique y que parte de esa planificación signifique evaluar cómo podemos acortar la brecha. Creo que la forma de acortar la brecha es inyectando, por ejemplo, más recursos en equipamiento.

 

Cuando volvieron a Chile lo hicieron bajo situaciones excepcionales, ambos contaban con un Fondecyt para comenzar sus investigaciones, ¿por qué deciden volver a Valdivia y no a Santiago?

Antes de venirnos de EE.UU. tuve que viajar a Chile para dar unos seminarios, ahí me encontré con otra realidad. Visité la Universidad Austral y me di cuenta de que Santiago no es la única opción para volver y hacer ciencia de calidad. Yo tenía un sueño romántico de volver a la Universidad Austral pero nunca me imaginé que íbamos a poder volver con mi esposa.

 

Tus hijas eran muy chicas cuando ustedes partieron a EE.UU., ¿cómo fue para ellas el regreso?

Nosotros también estábamos muy preocupados de la calidad de vida, y en ese sentido Santiago no nos gustaba. Pero para nuestras hijas fue un shock porque venían “del primer mundo” y llegar a una ciudad que en ese momento era más pequeña como Valdivia les costó. De hecho pasamos por Santiago y ellas se sentían más cómodas, es una ciudad con mucho desarrollo y muy similar a lo que habíamos dejado. Pero hicimos un tratamiento de shock y lo superamos.

 

¿Qué importancia crees tú tienen instancias como Nexos en la reinserción de capital humano?

La verdad es que fui partícipe de la creación de Nexos. Nexos surgió como evolución de una organización previa que teníamos los investigadores chilenos en el NIH, la que era bastante entretenida porque nos permitía conocer y saber lo que se estaba haciendo en un contexto diferente a las reuniones profesionales y eso fue muy útil.

Por ejemplo, el objetivo más importante que me fijé al volver a Chile fue implementar una unidad de cristalografía de rayos X para macromoléculas biológicas, esto ha sido titánico por los montos involucrados y porque estamos tratando de hacerlo en Valdivia, alejado del imán de recursos que es Santiago. Y es algo que estamos logrando gracias a que el NIH donó el equipo, el que tiene un costo de 260 millones, recursos con los que no contamos.

Por eso creo que es fundamental tener una buena conexión con estas redes, estas ayudan en todos los ámbitos. A veces es difícil de medir porque son realidades individuales y uno no sabe de qué manera está influyendo.

 

Si tuvieras que darle un consejo a un científico más joven que decide ir a perfeccionarse a EE.UU. ¿cuál sería?

Lo más importantes para cualquier decisión que se toma en la vida es la planificación. Hay que planificar si te vas a quedar o si vas a volver a Chile, planificar el retorno. Eso te permite alivianar cualquiera que sea el camino que tomes.

Por ejemplo yo veo a muchos jóvenes investigadores que salen a hacer sus doctorados o post doctorados con becas nacionales, y al término de ese periodo están esperando que el país los reciba con ofertas, y eso no es así. Entonces mucha gente se va quedando afuera porque no ven oferta, pero no hay una máquina que este ofreciendo posiciones de trabajo.

Por eso creo que la planificación es lo primordial, y por supuesto mantener las redes. ¡Eso es fundamental!

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