El gran dilema: ¿vacunar o no vacunar a los niños contra el virus del papiloma humano?

POR DANIELA GÓMEZ ATRIA, PHD  
Investigadora del Departamento de Oncología y Hematología
Escuela de Medicina, Universidad de Pensilvania
Filadelfia, Estados Unidos

 

Desde el año 2014 se ha implementado en Chile, a través del Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, la campaña de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) en las niñas de 4to y 5to básico (primera y segunda dosis), en todos los establecimientos educacionales del país. Recientemente, se ha puesto en duda la seguridad de la vacuna, dado al reporte de casos aislados en los cuales se han desarrollado enfermedades neurológicas y musculares posterior a la inmunización.

Como científica chilena con más de 10 años de experiencia de investigación en el área de la inmunología, puedo asegurarles que todas las vacunas disponibles actualmente han sido más que probadas en su efectividad y seguridad. Y que los doctores o países que las promocionan no reciben ningún beneficio económico por parte de compañías, sino el sólo beneficio de disminuir la incidencia de una enfermedad, y por ende mantener a la población más sana. Por supuesto, la mayoría de las vacunas pueden tener efectos secundarios como dolores de cabeza, mareos, vómitos o fiebre. Pero esto es consecuencia de que el sistema inmune ha reaccionado a la vacuna, y por ende está creando la inmunidad y protección que se quiere conseguir a largo plazo. Se debe tener claro eso sí, que no toda la población está preparada para vacunarse, y aquellas personas que padecen de enfermedades autoinmunes pueden ser más susceptibles a los efectos de la vacuna. Por lo mismo, si se tienen dudas, debiera discutirse primero con el médico de los niños. Sin embargo, en la población sana en general, el beneficio de la vacunación siempre supera el riesgo de no vacunarse.

Los virus del papiloma humano son un conjunto de más de 150 cepas relacionadas, que pueden ser transmitidos sexualmente. Su incidencia en la población chilena adulta se estima de aproximadamente un 14% en las mujeres y hasta un 80% en los hombres. En la mayoría de los casos no produce síntomas, pero es responsable de las verrugas genitales y está científicamente comprobado como principal causal no sólo de casos de cáncer cérvico-uterino, sino también de cáncer de ano, faringe, lengua y pene. Por ende, aunque la incidencia de estos últimos es menor, también puede afectar a la población masculina, siendo ellos además los grandes portadores de la enfermedad.

Mundialmente y en Chile, el cáncer de útero es el 4to tipo de cáncer más común en mujeres, reportándose anualmente en aproximadamente 1.500 mujeres chilenas al año. Por ser un virus de transmisión sexual, se aconseja vacunar a los niños y niñas antes de que empiecen su vida sexual, es decir idealmente antes de los 12 años. Tanto niñas como niños debiesen ser vacunados, ya que de esa forma aumentamos la protección de la población como un todo. La vacuna actual, Gardasil, ofrece en un curso de 2 dosis (con al menos 6 meses de separación) protección cercana al 100% contra 9 diferentes cepas del virus, incluyendo los serotipos 16 y 18 que son los más asociados con cáncer en Chile.

En algunos sectores de la población, existe el temor de que la administración de la vacuna pueda promover comportamientos sexuales riesgosos entre los adolescentes. Estudios recientes han demostrado que en Chile la incidencia de enfermedades sexuales ha aumentado considerablemente en los últimos años, llegando a casi el doble. Esto incluye enfermedades como gonorrea, sífilis, SIDA, y papiloma, siendo este último uno de los más contagiosos. En países como Estados Unidos, donde la campaña de vacunación contra el virus del papiloma humano comenzó hace más de 10 años, se ha logrado disminuir su incidencia en mujeres adolescentes a menos de la mitad, y por ende también reducir los casos de verrugas genitales y cánceres asociados. Por lo cual la campaña ha sido muy efectiva. Por ello, y con mayor razón, debiera realizarse la vacunación contra el virus del papiloma, pero además siempre aconsejar sobre el uso del condón y otros dispositivos que puedan prevenir no sólo embarazos, pero la dispersión de todas las posibles enfermedades de transmisión sexual. Es labor de todos vacunar a nuestros hijos y educarlos sexualmente para protegerlos y también prevenir posibles epidemias en la población.

Si aún se tienen dudas sobre la vacuna, siempre es bueno consultar con el pediatra del niño/a. Y en caso de que se considere que son aún muy pequeños para darles “la charla” sobre educación sexual, simplemente se les dice que la vacuna es para protegerlos contra una enfermedad, como el sarampión, el neumococo o la poliomielitis.

Par más información visite:

https://www.cdc.gov/hpv/parents/vaccine.html (inglés)

http://www.minsal.cl/vacunacion-contra-el-virus-del-papiloma-humano/ (español)

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